Ese es el silencio del cual siempre te hablé.
El que me quitaba el sueño y los sueños. El que me hizo renunciar a decirte lo que sentía, el mismo que me alejó de todo.
Fue un espacio de tiempo minúsculo el que me hizo darme cuenta de que todo había cambiado. Tu silencio me hizo más daño que unas mil puñaladas.
Lo sé. Estuve esperándote por mucho tiempo, esperando cualquier palabra que lo rompiera, pero lo único que se rompió fue lo que llegaba dentro, mi corazón se rompió en tantos trozos que alguno me ha cortado la piel.
Ahora es mi silencio el que no sabes interpretar, ahora es mi silencio el que todos odian, cuando ya no puedo volver atrás y cambiar nada esperás que hable y no pare de hablar, cuando ya no siento que nada de lo que pueda decir pueda expresar lo que quiero.
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